Funcionamiento en Ronda

Siguiendo la propuesta de Shinoda Bolen Jean en "El millonésimo círculo", decimos:

Imágen: Silvia Durán

La idea de crear una Ronda de iguales es un propósito común. 



Entre todas la hacemos florecer y lo mantenemos, por interés propio y por la Ronda. 

Cada mujer de la Ronda tiene importancia para sí misma y para la Ronda, ya que cada mujer contribuye al círculo con su presencia  cuando se expresa, con su discernimiento y con  las experiencias que comparte.

Escuchar es igual de importante que hablar, el silencio importa, y  sólo hablamos tras haber deliberado. 

Una vez formado la Ronda, cualquier decisión relevante se ha de tomar por consenso. Para que eso funcione debe imperar la sinceridad. Si una mujer teme decir la verdad por no herir los sentimientos de otra, o por temor a una posible represalia, se crea una codependencia, y codependencia e igualdad son incompatibles.

Silenciar es consentir. Si una mujer domina el círculo y acapara "todo el aire de la habitación", no lo hace ella sola, sino que quienes lo permiten son igualmente responsables. 

La voz de cada mujer habla sólo en su nombre, y no en nombre de las demás componentes del círculo. 

Cada mujer es responsable ante la Ronda de prestar atención a lo que está sucediendo en su interior y en el Ronda, y de expresarlo. 

 En toda Ronda hay mujeres con mayor facilidad de palabra, con mayor rapidez para reaccionar o llegar a una conclusión que otras. El equilibrio nace de escucharnos a cada una de nosotras.  

Para que un círculo de mujeres sea un lugar seguro lo que en él se diga debe ser tratado con respeto. Revelar la propia intimidad requiere valor y confianza, y es un acto que merece ser honrado y guardado confidencialmente; si no, fallas a esa mujer, te fallas a ti misma y al círculo.

 Aquello que no se comparte y que, por vergüenza, se mantiene en secreto hace que te sientas -u otra mujer se sienta- inaceptable. Excluida del círculo de acogida. Insana. 

Acude al lugar,  elige estar presente. 
Escucha atentamente aquello que tenga corazón y sentido.
 Decí la verdad sin culpa ni juicio. 
Estate abierta a las consecuencias, no apegada a ellas. 

- Las cuatro sendas del chamán, Ángeles Arrien -