La sugerencia de Eva

- Tendrás que cubrite, Luluwa - dijo Eva -. Ya no eres una niña. Agitas a tus hermanos y hasta a tu padre.
- No es mi culpa ser como soy - dijo ella.
- Lo sé.
- Cómo es que yo los miro y no me agito? Son ellos los que  deben cuidarse de sí mismos.


"El Infinito en la palma de la mano"
de Gioconda Belli.